Desde hace pocos años empieza escucharse en nuestro entorno y, cada vez con más frecuencia, la palabra Mindfulness,  sin embargo en Estados Unidos esta herramienta viene siendo implementada en el área sanitaria, deportiva, empresarial y educativa desde los años 70-80.

Uno de los más importantes investigadores actuales en este tema es Jon Kabat-Zinn, director de la Clínica para Reducción del Estrés y del Centro para la Atención Plena (Mindfulness) en la Medicina, el Cuidado de Salud, y la Sociedad de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts. Sus trabajo de investigación y desarrollo desde 1979 se han enfocado en las interacciones mente-cuerpo relacionadas con la salud, y en las aplicaciones clínicas del entrenamiento en meditación de atención plena (mindfulness meditation) dirigida a personas con dolor crónico y con trastornos relacionados con el estrés.

Artistas, deportistas o escritores también están utilizando estas prácticas para despejar la mente y aumentar su creatividad y su rendimiento. En las últimas décadas se ha potenciado para favorecer la salud mental y disminuir el sufrimiento psicológico que provoca la ansiedad, la depresión o el abuso de sustancias. Ha demostrado su eficacia para mejorar las relaciones, impulsar la creatividad y caminar hacia la sensación subjetiva de felicidad. La investigación y la práctica clínica actuales dicen lo que otras culturas ya sabían: que la práctica de la atención plena ofrece una visión profunda de lo que causa nuestra aflicción y propone maneras eficaces de aliviarla.

Según las palabras del Dr. Jon Kabat-Zinn,  la atención plena es “la conciencia que aparece al prestar atención deliberadamente, en el momento presente y sin juzgar, a cómo se despliega la experiencia momento a momento”. Es decir, no es tan importante a lo que prestamos atención, como el mismo hecho de hacerlo. El parar, tomar conciencia de lo que está sucediendo y poner toda la atención (con los cinco sentidos) es lo que realmente va a producir cambios en nuestro cerebro.

Esta práctica de mantener la atención en el presente, de forma continua, es lo que permite que la mente se relaje y acepte mejor la realidad tal como es, sin juzgarla, sin querer que cambie. Sabemos que el origen del sufrimiento está en mayor medida en el hecho de resistirnos a aceptar la realidad, en el esfuerzo que ponemos en querer que las cosas sean diferentes a como realmente son. Con la práctica de Mindfulness, vamos tomando conciencia de que todo es dinámico e impermanente, que todo lo que sucede a nuestro alrededor y dentro de nosotros mismos, en algún momento va a cesar, tanto lo que llamamos “bueno” como lo que denominamos “malo”.

El entrenamiento en Mindfulness permite que poco a poco se vayan desarrollando algunas actitudes útiles para afrontar la vida de mejor manera. Se trabaja la paciencia, la confianza, el soltar, el no juicio, la capacidad de asombro (o mirada de principiante), la compasión, la aceptación, la distensión. Todas ellas nos van ayudar a mejorar nuestra forma de estar en el mundo, nuestras relaciones interpersonales, nuestra productividad en el trabajo, etc.

En cuanto a los beneficios de la práctica de Mindfulness, podemos destacar que ayuda a:

  • Reducir automatismos.
  • Reducir distracciones o aumentar la concentración.
  • Minimizar los efectos negativos de la ansiedad.
  • Aceptar la realidad tal y como es.
  • Disfrutar del momento presente.
  • Potenciar nuestra autoconciencia.
  • Reducir el sufrimiento.
  • Evitar o reducir la impulsividad.

 

A nivel de salud, a medida que se practica, se puede conseguir:

  • Aprender a respirar mejor.
  • Aprender a relajar cuerpo y mente.
  • Aumentar la flexibilidad corporal.
  • Regular la presión arterial.
  • Influir en el sistema inmunitario: atenuación de la secreción de la hormona cortisol (efecto inmunodepresor) como respuesta al estrés.
  • Mejorar la calidad del sueño.
  • Mejorar los hábitos alimentarios.
  • Recargar energías del propio cuerpo.
  • Reducir el malestar psicológico (ansiedad, depresión, hostilidad, somatización)
  • Desarrollar una actitud de responsabilidad en el cuidado de la propia salud.
  • Ver el dolor de otra manera.
  • Disminuir las visitas médicas no programadas.
  • Disminuir el abuso de medicación.
  • Ayudar a marcarse metas más realistas.
  • No sumar más sufrimiento añadiéndole rabia u otras emociones al malestar.
  • Aceptar la realidad tal y como es.
  • Centrar la atención en otras cosas que también están sucediendo mientras tanto.
  • Fortalecerse ante la adversidad.

 

Mindfulness es, pues, una habilidad de la atención que nos permite centrar la mente en el presente. Estar atentos a la plenitud de lo que está sucediendo, nos pone en contacto con la realidad en la que vivimos y con lo que acontece en nuestro mundo interior.

Grace K. Cañizares Pozo.

Consultora de Mindfulness.